El almacenamiento de la fruta debe ser a una temperatura lo más cercana posible a la temperatura de embarque declarada. La variación de la temperatura de embarque no debe exceder por más de 2°F la temperatura de embarque, ni debe ser más de 4°F menor en un cuarto de retención con enfriamiento estático. Al menos que se solicite específicamente por el exportador original, los centros de distribución no deben considerarse centros de maduración o lugares donde la fruta puede empezar a madurar. Por lo tanto, las temperaturas deben fijarse tal y como se declaran para el embarque, y no deben incrementarse.

Es indispensable minimizar las disrupciones en la temperatura y, por lo tanto, la fruta descargada debe colocarse en los frigoríficos apropiados lo antes posible.

Los aguacates no deben almacenarse junto a ninguna otra fruta o verdura.

La fruta del aguacate, preferiblemente, no debe almacenarse con ningún otro producto agroalimentario.

Si esto es inevitable, aseguren que la fruta no se almacena o se coloca cerca de ningún producto que produce etileno.  Inspeccionen regularmente los frigoríficos para detectar la acumulación de gases, particularmente el etileno. El etileno no debe detectarse, en absoluto. La ventilación frecuente con aire fresco también debe realizarse para prevenir la acumulación de gases, especialmente el etileno.

Para prevenir la acumulación rápida de gases, como se describió anteriormente, no se debe operar ningún motor de combustión interna dentro o cerca de los frigoríficos. Los camiones que estén entregando fruta, o que estén estacionados en el muelle de carga esperando ser descargados, no deben estar en marcha cuando se abran las puertas del muelle, y se debe permitir suficiente tiempo después de que los camiones apaguen sus motores para permitir la dispersión de gases de emisiones.

Para asegurar el manejo adecuado de la fruta del aguacate, todo el personal operativo de centros de distribución debe recibir la capacitación apropiada asistiendo a talleres aprobados por la industria, con la finalidad de lograr un entendimiento completo del producto y los requerimientos de su manejo para asegurar la mejor posible retención de calidad en la fruta.

Debido a que la fruta de distintos orígenes, estados de madurez, temperaturas de embarque, y edades después de la cosecha reaccionarán en forma diferente, únicamente grupos de fruta uniforme deben ser tratados al mismo tiempo.

Es importante madurar la fruta lentamente, lo cual significa que se debe asegurar que las temperaturas de maduración no son demasiado altas. Cualquier intento de madurar la fruta en forma demasiado rápida podrá resultar en trastornos fisiológicos y maduración deficiente. La temperatura de las cámaras debe ser de 65 a 68°F. Las temperaturas más altas aceleran la tasa de maduración, pero al mismo tiempo incrementan el

riesgo del desarrollo de patógenos, como pudrición del pedúnculo, que también incrementa el riesgo de oscurecimiento vascular, y podredumbre corporal derivada de la antracnosis y, particularmente en el caso de fruta con poca madurez, la maduración no uniforme.

Las temperaturas más bajas que las que aparecen arriba minimizan estos riesgos, pero tienden a resultar en un desarrollo de color deficiente. Esto tiene la desventaja de que los consumidores a menudo no tienen la capacidad de juzgar la madurez en forma adecuada, y tienden a dejar la fruta hasta que madura demasiado con el potencial de que resulte una calidad deteriorada.

Se necesita ventilación adecuada para prevenir la acumulación excesiva de gases, especialmente el CO2. Los niveles altos de CO2 inhiben la maduración e incrementan el potencial para trastornos internos como la pulpa gris, además del desarrollo de trastornos patológicos como la podredumbre por antracnosis. La velocidad de maduración y, por lo tanto, el número de días durante los cuales se debe permitir que la fruta madure, depende mucho de la madurez de la fruta, lo cual se indica notablemente por el contenido de materia seca.

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